De una forma u otra últimamente me he sentido cohibida para expresar lo que pasa por mi mente, si me gusta o me disgusta algo, ya que cualquier acción o comentario, trae consigo un contraataque o indirecta de la gente que me sigue en las redes sociales.
Algunos por su parte, hacen lo suyo eliminando o bloqueando, y no es que realmente me impacte o genere en mí alguna sensación de no estar en lo correcto, sino que por el contrario, me da una visión de lo que uno como persona pueda significar en otros.
La libertad de expresión, que muchos dicen que se ha perdido, creo que la hemos cortado nosotros mismos, con la lectura de prejuicios en diversos ámbitos: si le vas a un equipo en particular que no es el local te critican, si usas android y descargas el BlackBerry messenger eres un niche, si eres Chavista eres un ciego y si eres opositor eres un extremista. En fin, para todo hay una crítica.
En el medio de muchos debates, me quedo reflexionando sobre qué pasó con nuestros valores, tolerancia, humanidad y a veces amistad. En la mayoría de los casos, pensar distinto que la mayoría de allá y de acá, es sujetarse al prejuicio de los demás, y sobre todo en la posibilidad de ser etiquetado de maneras que jamás hubieses imaginado.
Mientras tanto, me refugiaré en leer el horóscopo, indicaciones de los astros y por qué no en las peticiones de una linda luna nueva, mientras afuera se atacan como fieras en nuestra selva de concreto.
jueves, 30 de enero de 2014
De las críticas y prejuicios
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